Archivo de Julio 2008

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Net Paht, el egipcio (Historieta inconclusa, Wood-Perri, 1985-2008)

Julio 17, 2008

Mientras cursaba el segundo año en el curso de Historieta en la Escuela Panamericana de Arte, comencé a forjar un sueño: dibujar un guión de Robin Wood. Nada mejor que una historia de Nippur. Para eso tomé el episodio 210 “Net Path, el Egipcio”. En base a los dibujazos de Ricardo Villagrán, realicé mi propia versión. No llegué a completar ni veinte cuadros, pero el resultado no me defraudó. Lo vuelvo a resucitar desde la carpeta de viejos dibujos y le puse un poco de color, para estar más a tono.

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Página 2 de Historia Para Lagash (Historieta, por Perez Perri, 2006)

Julio 9, 2008

Había una vez un día en que a Rolkiem se le ocurrió una idea. Redibujar en forma completa la primera de Nippur, Historia para Lagash, publicada en D’Artagnan 151 de Mayo 1967. La idea originial era que los participantes del Grupo Robinwood realizara una página cada uno, cosa que luego Rolkiem invitó a dibujantes profesionales con el mismo objetivo. Apenas llegó la invitación, me anoté con la página 2 y vemos aquí el resultado.

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Hermano – Relato de un Rey (Cuentos por el Cruner, 2004)

Julio 8, 2008

(Las dos últimas entregas del Fanfic. A mi criterio, dos cuentos muy bien llevados y por demás que originales. Gracias Cruner, te pasaste con estos dos.)

“Hermano”

Nippur tiene nueve años y sus maestros -severos sacerdotes- le han puesto en las manos una tablilla de arcilla y un filoso punzón. Debe aplicar los conocimientos adquiridos durante doce lunas, escribiendo un texto más o menos coherente…

“Madre era extraña. Hablaba poco, vivía oculta en los rincones y
sólo aparecía cuando Padre o yo necesitábamos un servicio. Era sumamente pulcra y, pese a ser una mujer, aparentaba ser bastante despierta.
“Madre tenía unos pocos esclavos pero apenas los hacía trabajar;
habían engordado y se habían vuelto insolentes, a tal extremo que Padre debió matar a uno -un enorme y gallardo negro- para sentar el ejemplo. Madre lloró mucho porque, al parecer, era su favorito.
“Madre jamás volvió a dirigirle la palabra a Padre. A las pocas
semanas, tras una preocupante serie de vómitos y desmayos, Madre quedó postrada en su cama.
“Padre no debe haber encontrado médicos disponibles -no hay muchos en Lagash porque nuestra gente es muy saludable- ya que sólo atinó a traer a la vieja partera de la corte, que se quedó con Madre unas dos horas.
“Madre falleció esa mañana. Lloré mucho cuando vi alejarse a la
comadrona con la bolsa sanguinolenta en la que llevaba los restos del extraño tumor negro que la había matado.
“Lloré mucho. Padre ni se inmutó; ni siquiera se ocupó de sus funerales.”

Autor: El Cruner!

“Relato de un rey”

(Fragmentos de las Tablilla III y IV del Poema de Shara, hallado por Noel Cusmer en marzo de 2002, al sur de Telloh)

“(…)Me llaman tirano. Se burlan (de) mi aspecto, (de) mis modales, (de) mis vicios. Dicen que soy cruel porque mando matar (a) mis enemigos y porque no permito (que) la mala semilla (de) aquellos que me odian se esparza por el mundo.
“Soy Luggal-Zagizi, rey (de) Umma y conquistador de medio Sumer.
Me río (de) mis detractores, (de) mis seguidores, (del) escriba que garabatéa esto que dicto y (de) tí, (que) lees esta tablilla.
“(Mi) padre fue un Rey y su padre un Dios ¿(Te) molestan mis eructos y mi mal olor? Vete al infierno, entonces. (Mis) eructos son truenos y (mi) olor es muy mio, ya que no me baño con el agua (de) los ríos, sino con (la) saliva (de) las doncellas más hermosas de este lado del Idigna.
“(…)Carezco de virtudes: prefiero admirar (las) ajenas; si me
interesan (las) compro, si me producen (el) indigno sentimiento de la envidia, las aniquilo.
“(…)Siendo aún niño, bajé (del) Palacio (al pueblo) y ví a un
muchachito jugando con (su) perro; se veían felices. Junto (a una)
fuente, un músico ensayaba con (su) flauta dulces melodías; se veía feliz. Un joven y (su) mujer marchaban de la mano, tratando (de) disimular una felicidad que, sin embargo, (era) más que evidente.
“(Instantes) después volvía (a) Palacio con un perro -el del muchachito-, una flauta -la del músico- y una mujer -la del joven enamorado-. Ninguna (de) las tres cosas (me) hizo feliz: el perro (me) mordió, la flauta no respondió (a mis) soplidos y la mujer no supo (cómo) excitarme. El perro y la mujer compartieron la misma suerte que el flautista, (a quien) ordené (clavarle su) instrumento en el corazón. El niño (del) can y el joven enamorado fueron vendidos como esclavos.
“(Al) día siguiente volví (a) bajar al pueblo. No ví sonrisas, no
ví enamorados, no ví gente orgullosa (de) su talento. Fuí feliz.
“Ese soy yo.”

Autor: El Cruner!

 

 

FANFIC: 5º y 6 Cuentos publicados : “Hermano” – “Relato de un Rey”

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Nippur e Inodoro (Homenaje al Negro, 19-julio-2007)

Julio 8, 2008

Este fue mi homenaje dibujado para un Grande que se nos fue hace un año. Miren hasta dónde llega la grandeza del Negro Fontanarrosa que se pretende cambiar el día del amigo un día antes. Salud, canalla. 

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El hombre de los mil caminos (Cuento de Ayante Telamonio, 2004)

Julio 8, 2008

(Cuarto Fanfic de Nippur de Lagash. Aqui su autor, Ayante Telamonio, nos cuenta el relato de Izaras en un singular diálogo con un desconcido que no da a saber su nombre).

El hombre de los mil caminos

Mi nombre es el tuyo. El de tus hermanos, tus padres y de aquellos que han sabido quererte en esta vida. Mi nombre puede ser cualquiera. Y no sería más que una mera anécdota, de no estar tú ahora leyendo este relato, que cobra sentido ante la lectura que de él estás haciendo.

Deambulo sin cesar por miles de senderos olvidados. Cansado ya de luchar, y ser víctima de los delirios de algunos hombres de oscuras intenciones

En un recodo del camino, después de mucho andar, una tarde tropecé con un hombre sentado sobre el suelo. Sus manos y piernas mostraban huellas de la guerra, así como su rostro, que era una masa informe cruzada de cicatrices. Sin saber porqué, me detuve a compartir con el lo poco que llevaba en mi vieja bolsa: queso, algunos dátiles y un poco de carne seca.

Agradeciéndome, respondió:

- Los dioses bendigan tu gran misericordia, viajero!

- Y a ti la compañía que me brindas. ¡Sírvete cuanto gustes, pobre hombre!

- Tu hospitalidad me recuerda viejas historias, que ya creía enterradas en mi memoria.

- ¿ Cuál es tu nombre y cuáles son esas historias?

- Mi nombre es Izaras, y lo que voy a relatarte ocurrió hace ya muchas primaveras.

Vengo de una familia de pastores, cuyas ovejas pacían en las laderas de las montañas y en las anchas y extensas llanuras.

Era joven cuando partí hacia la guerra, y aprender el uso de las armas fue duro para mí. Con el paso del tiempo me endurecí; y dominé espadas, lanzas y cuchillos. Mis brazos eran fuertes y tensaban fácilmente la cuerda del arco. Muchas fueron las veces en que mi fiel espada bebió la sangre de hombres injustos y crueles.

Eran otros tiempos, y yo no era entonces el despojo que hoy tus ojos están viendo.

- ¿Cuáles fueron los lugares en los que peleaste?

- Participé en muchas guerras. En Sumer, Egipto, en la Hélade. Recorrí mares y montañas, selvas y desiertos. Siempre a las órdenes de un gran general y legendario guerrero, antiguo príncipe de Lagash y mas tarde señor de los caminos.

- ¿Acaso estás hablando de Nippur, el hombre de Lagash?

- Del mismo. ¿Lo conociste?

- ¿Quién no ha escuchado hablar de él? Necio es aquel que niegue conocer de su existencia.

- Pues bien, a ese hombre debo mi vida, la cual no es motivo de envidia para nadie, pero sólo el hecho de haberlo conocido la justifica sobradamente.

- ¡Cuéntame, Izaras!

- El era un hombre justo y honorable, que rendía culto a la amistad, y no existió nunca riqueza alguna, capaz de comprar su voluntad.

Sus amigos éramos pocos, pero juntos escribimos las mejores páginas en la historia de estas tierras. Una historia de valor y coraje, que mostraba nuestro real temple y la fibra de la que estábamos hechos.

- ¿Qué fue entonces lo que sucedió?

- En una de esas cruentas batallas, cuando iba yo a ser atravesado por una lanza, Nippur salvó mi pellejo, matando con su espada al soldado que intentaba acabarme. A partir de entonces fue que nos hicimos amigos, y no hubo momento en que no compartiéramos algo, fuera la gloria o la derrota.

- ¿Y luego?

- Los años pasaron, y su gran sabiduría daba muestras de crecer cada día más.

El rey Luggal – Zaggizi había puesto un alto precio a su cabeza, y eran muchos los hombres ávidos de hacerse de aquella gran fortuna. El, en tanto, no mostraba gran preocupación, encargándose de sus perseguidores cual si se tratara de simples insectos.

En una oportunidad me invitó muy serio, a que considerara la idea de alejarme de su lado.

Según él, era demasiado joven para morir, a manos de asesinos que solo buscan oro con olor a sangre.

- ¿Lo abandonaste?

- ¡Por supuesto que no! Sus palabras fueron entonces como un zumbido de moscas en mis oídos, y quienes me conocieron saben que abomino de esas criaturas aladas.

Su muerte pues, no iba a encontrarlo lejos de la mía, ya que estaba dispuesto a abrazarla, defendiéndolo.

- ¡Debes haberlo apreciado grandemente!

- ¡Ya lo creo! Es extraño encontrar hombres de tal valía. Mis pies estaban atados en esos tiempos al polvo de los caminos, y eran la sombra perpetua de los suyos. Jamás hubiera podido, a pesar de su insistencia, cambiar mis ideas.

- ¿Por mucho tiempo lo acompañaste?

- Nuestros años transcurrían sin descanso. No sabría decirte cuantos.

Fueron muchos los viajes, las luchas y los amores pasajeros, que no nos anclaban a ciudad alguna. Luego, la vida nos llevó por distintos caminos. Yo, seguí mi marcha por las tierras de Elam, a las órdenes de su viejo amigo, Ur – El. Nippur, continuó vagando por muchos territorios. Hoy, ignoro que ha sido de él.

- ¡Has tenido una vida rica en historias, buen hombre!

- Ahora, me ves mendigando a la vera del camino, pero en otros tiempos conocí la gloria y los honores. Eramos jóvenes, hermosos y valientes. En mi caso, nada queda ya de ello. El río del tiempo ha recorrido grandes distancias y hoy solamente espero que me lleve la dulce muerte, pues estoy muy cansado ya.

- ¡Los dioses te acompañen Izaras!

- ¡Lo mismo digo viajero, pero… aún no me has dicho tu nombre!

- ¡No tiene gran importancia! Mi nombre es el de aquel que lea estas palabras, y las relate a los suyos, haciendo que tu historia continúe viva en el polvo de los caminos.

- ¡Adios, hombre sin nombre!

- ¡Adios!

Así diciendo, el caminante tomó su morral y emprendió la marcha, dejando la compañía del viejo guerrero.

Hoy, Izaras es un despojo mutilado, sucio y solitario.

En otros tiempos, supo ser amigo de un hombre, hoy convertido en leyenda.

Un hombre llamado Nippur de Lagash

Autor : Ayante Telamonio

FANFIC: 4º Cuento publicado : El hombre de los mil caminos

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El Barbero de Lagash (Historieta por Jorge Pérez Perri, enero 2006)

Julio 8, 2008

Aqui les va una historieta más larga que “Lo Prohibido…”. El barbero oficial de la corte de Lagash y su ingenio para dar el look perfecto al general. Jugueteando un poco con la pc, con los fuera de focos y otras cosas. Blanco y negro, 7 paginas.

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El Eremita (Cuento de Ultimate Arkham, 2004)

Julio 8, 2008

(Tercera entrega del Fanfic de Nippur. Otro auto escondido tras el pseudónimo Ultimate Arkham. Una extraña batalla en pos de La Reliquia Sagrada. Lectores, ¿pueden imaginar qué es la Reliquia?)

EL EREMITA

El sol hiede a muerte.

El polvo irrita el estómago, como un fruto venenoso demasiado picante.

Las piedras entumecen las rodillas cuando se arrastran en procura de raíces.

Los cuervos oscurecen el día, y los escorpiones danzan agobiantes.

En este hueco del desierto, la sed es una sacerdotisa y el hambre un oficiante que parpadea para mirar directo al sol, y achicharrarse.

El eremita gime en silencio, porque ya ha perdido hasta la voz. Humilla su cabeza al sol, y aguarda.

Aguarda.

Aguarda.

Algún día, alguna inacabable nube de polvo y arena, alguna piedra demasiado filosa, rebotando sobre el cuero reseco, anuncia la llegada del Primero.

- Eres el primero -, dice la no-voz del eremita.

- Ya no puedes hablar, viejo tuerto -, dice el Primero, que está enjoyado y cubierto de tules que espantan el calor. – Pero has de saber que soy el Primero, y he de llevarme la Sagrada Reliquia.

El eremita sonríe con sus dientes de aire, y una tos de sol lo arrasa.

Tose días enteros, hasta que llega el Segundo.

El Segundo es anciano, cubierto de barbas e inutilidades como papiros y tablillas. El Segundo no habla, pero corre hacia donde supone la Sagrada Reliquia. No sabe que el bastón del eremita alguna vez fue arma poderosa en manos de un campeón de la guerra.

El Primero lucha a muerte, por la reliquia, enfrentando al Segundo. Pero antes que los cuervos tengan su pasto, llega el Tercero.

El Tercero es una mujer, tan bella que opaca al sol. Su cabello rojo riza las olas del viento, y la arena que flota gira en su torno para crear una aureola. El eremita sabe que es una diosa, e intenta facilitar su camino a la Reliquia, porque una vez el eremita fue un árbol donde bebían como pájaros ansiosos los cuerpos dúctiles de las mujeres.

Pero ni Primero ni Segundo advirtieron el movimiento del eremita, o lo hubiesen aprovechado para alzarse con la Reliquia: ellos no sabían dónde estaba. Y no lo advirtieron porque estaban demasiado ocupados desenvainando sus triples espadas envueltas en joyas para matar a la diosa.

Pero antes llegó el Cuarto, con un ejército de guerreros esqueléticos, pura fibra y fanatismo.

Y el Quinto, un espíritu del futuro, de extraño vestir y ajena parafernalia, que sólo se mostraba de a ratos.

Y del Sexto al Décimo Octavo, los fantasmas de los muertos en las ignotas batallas recordadas por alguien que no estuvo allí.

Y del sol al sol siguiente, y por muchos soles, fue la batalla, ante los ojos del eremita, la batalla por la Reliquia Sagrada.

Sólo sobrevivió uno, de los ejércitos y las armas y los soles ardientes.

El eremita se inclinó, y escarbó en el suelo, hasta dar con el saco de cuero de gacela que contenía la mancha informe que alguna vez fuera un ojo reventado. La Reliquia Sagrada.

Y se la ofreció a la ganadora.

Y la tierra tembló, en alguna parte.

Y el sol se llenó de polvo y arena, y los cuervos huyeron y las olas del viento se hicieron zarzas ardientes.

Y ella sonrió, como sólo pueden sonreír los dioses, y el sol dejó destrozarse un rayo contra la oscuridad repentina.

El sol, que hedía a muerte.

El polvo, que era un veneno demasiado picante.

FIN

seudónimo: Ultimate Arkham

FANFIC: 3º Cuento publicado : El Eremita

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Shenarian (Cuento por Calibre X, 2004)

Julio 8, 2008

(Segunda entrega del Fanfic organizado por el foro de Nippur de Lagas. Esta vez el autor Calibre X -¿conoceremos su verdadero nombre?- relata la historia de Shenarian, hija de Hiras, hijo de Nippur. La historia comienza en las cercanías de la ciudad de Lakar).

Shenarian

Esa nube de polvo que se viene acercando solo puede significar una cosa; un jinete al galope. Mis ojos de mendigo han visto esas polvaredas durante tantos años que ya puedo decir cuantos son antes de ver como se dibujan los perfiles a medida que se van acercando.

A ese paso estará acá cuando llegue la noche.

No es extraño ver jinetes mas aún con el viento del norte que solo trae gritos de guerra. Esta tierra no ha terminado de asentarse desde que los últimos ejércitos pasaron, cuando ya se preparan otros. Soy un mendigo de la ciudad de Lakar, la hermosa Lakar. A veces me siento un poco dueño de ella, es una de vanidad de quien nada tiene. Lakar, mi ciudad.

Y Lakar es ahora un bocado mas para Ubar Tutu.

Ubar – Tutu, el Rey de las dos Coronas, quiere Lakar, como ya lo hizo con Sippar y Shuruppak. Solo el Rey-pastor Dummu-Zi se le opone, pero es tan poco lo que puede hacer que ya sabemos lo que pasara. El Rey tiene amigos, es un hombre justo y muchos de ellos han venido a apoyarlo. El pueblo no quiere más guerra, solo algunos sabemos que peor que nuestra miseria seria ser vencidos y esclavos. Dummu-Zi lo sabe, el ha sido pastor, y ahora es un guerrero por las circunstancias. El no lo ha elegido, pero va a enfrentarlo.

La joven se acerca. Si, es una joven. Mis ojos viejos también saben distinguir cuerpos al galope. No va a llegar a la ciudad esta noche. Tendrá que hacer una parada para que descanse su caballo, así que pondré el fuego. Y esperare.

Desmonta. Es alta, el casco de cuero oculta sus cabellos pero aun se nota en su rostro que hasta hace poco era una niña ¿qué la trae por acá?

- Que Samas te cuide anciano. ¿Me permites compartir tu fuego y tu comida a cambio de mi vino y mi queso?

- Samas te de salud jovencita. Acércate, soy viejo y me gusta escuchar historias de otras regiones, trae tu queso y tu vino y siéntate al lado del fuego, las noches acá en Lakar son especialmente frías.

La veo acercarse con cautela y me doy cuenta de que sabe manejar el arco, esta a sus pies y su carcaj a la mano. Le bastaría tener un indicio de peligro para atravesarme sin mas. Me rió, no lo puedo evitar. Ella se da cuenta y retira el arco con una sonrisa delgada. Niña buena y confiada.

- ¿Tu has sido guerrero?-me pregunta con curiosidad-

- Si, joven, he sido guerrero, he sido herido mutilado y ahora soy anciano y mendigo. Pero no olvido como ser un hombre.

- Perdona anciano, no quería ofenderte.

- No lo has hecho. Come, debes estar cansada. Hablas como la gente del Sur. Tu caballo no esta acostumbrado a los pedregales de Lakar.

- Si, vengo del Sur. Soy de El Etur.

- El Pueblo de los Libres. -Mi memoria hace un largo viaje hacia atrás- Si…lo conozco. Yo he pasado por ahí hace mucho. La Madre curo mis heridas, cuando intentaba regresar con los míos después de una batalla, hace tiempo, tanto tiempo.

- La Madre era mi abuela -ahora soy yo quien nota tristeza en su voz- falleció.

- Lamento escuchar eso. Pero tu eres su nieta y eso es suficiente par mi. Considérame tu siervo. Ella me curo y me atendió. De no ser por ella no tendría vida, y aunque miserable, es una prenda muy querida por mi.

El silencio que sigue me hace apreciarla mejor. Sin duda es nieta de La Madre. Tiene su porte, pero sus facciones son mas finas. Noto también mas músculos, extraños en una mujer por muy joven que sea, así como las muñequeras de cuero para que no le tiemble el pulso al disparar. Debe de ser una excelente cazadora. Decido romper su silencio

- ¿Y que te ha traído a Lakar? Esta ciudad pronto estará siendo atacada.

- Mi abuela me dijo que viniera. -agrega muy seria- Tengo que encontrar a alguien.

- Joven guerrera, soy muy viejo y es poco lo que se de hombres y destinos, pero quisiera saber a quien buscas, a lo mejor lo conozco y así podría ayudarte y pagar en algo la deuda de vida que tengo con tu abuela.

- Su nombre es Hiras. Hijo de Nippur. Príncipe de Lagash

- Tu buscas al demonio -no pude evitarlo- ese nombre provoca admiración y odio. Si, así le dicen. No te sorprendas. Muchos nombre tiene ese demonio pero ninguno de ellos lo digo sin respeto. Es un gran guerrero. Probablemente el mejor. No tiene la tolerancia ni la paciencia de su padre y eso lo hace mas letal aún. Lo he visto reír en medio de las batallas, y su risa provoca fervor en sus hombres. Estos se dejarían matar antes de caer bajo su cólera….pero lo aman… es increíble que alguien pueda ser tan cruel y tan admirado ¿qué historia es la tuya que te obliga a seguir el rastro de Hiras?

Se ríe, y su risa es un una cosa digna de disfrutar.

- Mi nombre es Shenarian. Antes de morir mi abuela me contó una historia que solo se escucha en el Consejo de Ancianos. Ella sabia que se estaba muriendo y me mando llamar. Al verme se sentó sobre su cama, y la vi ya no con los ojos de niña deslumbrada por su personalidad, sino con el cuerpo marchito y comido de soles y años pero lleno de amor. Me pidió que me acercara y toco mi rostro, ella ya no veía como antes. Me pidió que sacara a la gente que estaba en el cuarto…las criadas, las esclavas, que eran como hijas para ella, los ancianos y sacerdotes… La Madre quiere que se retiren, les dije, cumplan su voluntad. He aprendido a mandar por que ella insistió en que debería hacerlo. Ahora me alegro de saber como. Recuerdo el olor de los cuerpos que se va disipando mientras veo su rostro de ajado y amable serenarse al tener mis manos entre la suyas. Me pregunto si no había nadie mas. No madre, le dije, no hay nadie mas. Me pidió que me sentara a su lado y me toco el rostro, los soles le habían ido quitando la vista poco a poco. Solo podía adivinar sus pensamientos tras esa mascara de años. Ella daba gracias a los dioses por dejarla vivir hasta ese momento y yo le mentí. Si anciano, yo le mentí. Le dije que ella iba a cargar a mis hijos en cuanto conociera al hombre apropiado. Ella rió, rió como cuando era joven y me pidió que no mintiera más por que soy muy mala al hacerlo. Reímos. Reímos mucho, pero ella me llamo para contarme esa historia y yo la escuche:

“Antes de ser La Madre, yo era una joven algo mayor que tu, mi nombre era Narin, y era esclava, como muchas de las mujeres que forman el consejo, o algunas de las ancianas que te daban dulces y te cuidaban cuando eras una niña corriendo por el pueblo. Somos las más viejas y las que sabemos todo lo que paso. Ser esclava no es un destino bueno, pero es mucho peor cuando estas destinada a ser parte de las posesiones de un ser como Nasrudim, el Egipcio. En sus manos éramos menos que perros y el disponía alegremente de nosotros. (Recuerdo dureza en su rostro… recuerdo una mueca de asco. Debió de ser algo muy cruel lo que vivió) Hasta que decidimos huir. Nosotras, los hijos que no deseamos en las manos y algunas, como yo, los llevábamos en el vientre. Y caminamos por el desierto, algunas murieron en el camino. Nosotras cargábamos con sus hijos y seguíamos adelante. Hasta que llegamos a las puertas de madera de El Etur. Los hombres nos acogieron en su pueblo. Algunos no solo cuidaron de nuestras heridas, sino que nos ayudaron a olvidar y nosotras, las descastadas, las esclavas, veníamos a ofrecer el amor que nos quedaba a esta ciudad con las cosas que habíamos aprendido en los palacios.

Y la ciudad creció. Y con ella creció Shenar, mi única hija. Tu madre. Era la alegría de mis días. Creció bien, como tu ahora, tenia tus ojos y tus facciones como creo que deben ser…

Un día vimos llegar a lo lejos a un joven de cabellos rubios, a pie. Y sobre su caballo, atravesado, otro joven que debía de estar herido, hasta ese momento no sabíamos cuanto. Un grupo de hombres y algunos de los Ancianos fueron a darles el encuentro. Los trajeron en un estado lamentable. No entendimos lo que el caminante decía, solo nos fijamos en sus ropas y en su cansancio. Debían de ser muy amigos para que uno no lo dejara al otro en el desierto con las heridas que tenían. Los instalamos en mi casa, ya que si algo aprendí muy bien es a curar y tu madre me ayudo. El caminante se llamaba Inamin. Ese día solo nos enteramos de su nombre, ya que no dijo nada más.

Lo entendimos cuando empezó a hablar en el dialecto del Norte una vez repuesto. Su fortaleza era terrible aun convaleciente. El otro era un hermoso muchacho de cabellos rojos que deliraba en su fiebre. Tenia heridas terribles, algunas muy viejas, otras, las mas peligrosas eran recientes. Estuvo varios días delirando y ni Inamin ni tu madre se movieron de su lado hasta que descanso sin pesadillas. Así fue como Hiras conoció a Shenar cuando abrió los ojos. Tu madre lo cuido y lo alimento, le metía la comida a la fuerza y lo ataba la cama para que no se levantara de ella, mientras Inamin reía. Pronto el joven de cabellos rojos también empezó a reír. Pasaron los días; Inamin, ya mas repuesto contó a los Ancianos que es lo que paso con ellos en el desierto, y lo que escuchamos nos dejo preocupados.

Inamin nos dijo que tanto él como Hiras se dirigían a Lagash y se cruzaron con una partida de mercenarios que quiso sorprenderlos. Pero ellos los rechazaron sin embargo el grueso de la partida los alcanzo, y los apreso no sin golpearlos terriblemente, eso lo intuía ya que Inamin parecía no mostrar mucha importancia a eso detalles. Lo que si lo ensombreció fue hablar del jefe de los mercenarios, de Nasrudim. Estuvieron en su poder dos semanas y las torturas fueron inimaginables.

Y, al igual que nosotras consiguieron escapar, pero llevándose algo mas. Inamin abrió su alforja y en ella estaba la mano de Nasrudim. La reconocí por el anillo. Y no solo yo, sino las que estábamos en la reunión ahogamos un grito. El consejo hablo de la venganza de Nasrudim e Inamin rió. Y su risa fue secundada por la voz de Hiras, llego apoyándose en tu madre a hablar al Consejo. El Etur debía pelear ya que tarde o temprano el perro llegaría a encontrar esta ciudad y la arrasaría. Nasrudim debe recuperarse y eso le tomara tiempo, tiempo que podemos usar para armarnos, entrenarnos. Yo me opuse. No quería mas sangre, sin embargo el hecho de ver la mano me trajo recuerdos horribles…pero el golpe definitivo, lo que me hizo odiar al joven de la sonrisa arrogante y los ojos salvajes me lo dio Shenar, mi hija.

Mi propia hija apoyaba las palabras de ese demonio de cabellos rojos. Tu madre a su corta edad fue escuchada por el Consejo y sus palabras hablaban de recuerdos que aun a muchas y muchos nos dolían, eso definió todo. Los dos lobos entrenarían a los hombres para poder enfrentar a los perros. Me retire odiándolo y maldiciéndolo. Me retire llena de rencor contra ese joven que no solo había robado a mi hija de mis brazos sino que nos empujaba a aquello de lo que habíamos escapado. Shenar me vio y me quiso hablar. Yo no la deje decir palabra. Me refugie en mi casa llorando mi rabia. Los días pasaron y los hombres y algunas mujeres eran entrenadas por este demonio y su amigo. El Etur se defendería. Se cavaban zanjas, se ocultaban trampas y se fabricaban y repartían armas. Un pueblo contra mercenarios tiene la ventaja de saber que pelean por algo mas que botín y esclavos.

Los veía hacer y no dejaba de admirarme, pero mi odio seguía en el corazón. Y ella siempre con el. Me percate de que ella tenia una mirada que he visto antes en todas las jóvenes a las que ayude a parir. Y mi odio fue demasiado. Shenar no me miro. Y eso me dolió mas aún

El día llegó, un joven llegó corriendo informando sobre la aparición de los mercenarios de Nasrudim, con el a la cabeza. Hiras tenia un arco hecho por el mismo, si, ese que tu tienes, lo hizo el mientras se recuperaba con ayuda de tu madre. Se planto en una de las casa cerca del muro con su carcaj e Inamin hizo lo mismo. Nasrudim mando mensajeros a pedir que entregáramos a los dos jóvenes a cambio de no destruir la ciudad. El pueblo los corrió, pude escuchar las risas de los demonios en lo alto de esa casa. Nasrudim ataco, y su furia le hizo cometer errores, fue una batalla corta. Las flechas del demonio eran certeras. Las trampas hicieron lo suyo y el pueblo lo demás. Cuando los pocos mercenarios lograron llegar a la puerta, Inamin bajo para pelear. Nasrudim no huyó, desmonto y se acerco a la muralla. A cada paso que deba una flecha del demonio de ojos helados le arrancaba un poco de vida pero no lo mato hasta que llego a las puertas y su cuerpo parecía mas el de un erizo que el de un hombre. La ultima flecha si lo atravesó.

Fue un canto a la crueldad de ambos. Uno por que se lo merecía, el otro por ejecutarlo de esa manera. Los mercenarios se retiraron como pudieron en cuanto vieron el cuerpo roto y atravesado del egipcio. El pueblo se alegro, todos menos yo. Creo que en ese momento comprendí a Hiras mas de lo que el cree. Y entonces empezó lo que era lógico en una batalla…recoger a los heridos y llorar a los muertos. Tu madre estaba entre los primeros, me la trajeron herida, con una terrible herida en la cabeza que atravesaba su rostro, había estado en la defensa de la puerta. Y note la redondez de sus caderas y sus pechos crecidos. Note la vida que surgía en ella. La tuya. Y tuve miedo. Hiras fue a ver los heridos apenas se entero, nadie puedo detenerlo No llego hasta donde estaba tu madre, me encontró antes. Nos vimos frente a frente y le dije que Shenar, mi hija, acababa de morir pronunciando su nombre.

Lo hice con todo el odio que tenia contra ellos. No dijo nada. Se aparto de todos y se corto un mechón de cabellos. Estuvo durante los funerales. Y dejo el arco en la casa que ambos ocuparon. A los 6 días se marcharon. Shenar despertó al décimo día. El golpe que recibió fue terrible, no podía articular palabra, lloraba y reía con frecuencia. Yo tenia miedo de que tu nacieras mal, pero no fue así. Naciste sana, y tu madre te amo hasta su ultimo día. Tu eras todo lo que la ataba al mundo real. Me aprendí la canción que te cantaba para hacerte dormir, era lo único coherente que decía. A los dos años ella murió y te cuide como si fueras mía. Y el pueblo entendió mi dolor. Y lo respeto.

Yo también respete a ese hombre que me arrebato a mi hija, no quería que se quedara por ella en ese estado. No espero que lo entiendas. No aún. Y tu creciste, y aprendiste a caminar, a correr y a cazar. El arco que te di para que salieras de caza por primera vez era el mismo que uso tu padre. Y se que lo usas muy bien. No me odies, hice lo que creí correcto pero también se que necesitas saber quien eres. Eres hija de Hiras. Y debes ir a encontrarlo. Dile de donde vienes, y muéstrale esto. Es sabrá reconocer que es lo que hay en ese cofre. Ahora déjame, quiero estar con mis recuerdos antes de dejar este mundo. Pero antes perdóname por lo que hice”.

- ¿La perdonaste? – el silencio que sigue a mi pregunta me hace apreciar mas a esta joven y su historia- ¿ Pudiste perdonar a La Madre por eso?

- La bese, la bese mucho y muy fuerte, mas por decirme la verdad que por el hecho de ocultármela tantos años. Si anciano, la perdone. Ella me crió, yo apenas recuerdo a mi madre…en cambio a ella la tengo muy presente. Ella me dijo que viniera a Lakar, que debía empezar mi búsqueda aquí y no en Lagash.

- Hija de Hiras – sigo admirado de esta joven – es un titulo casi increíble.

- No es así -adivino su risa arrogante en la oscuridad- soy Shenarian, del Pueblo de los Libres, ese el único título que me interesa. ¿Puedes ayudarme en mi búsqueda? ¿Me dirás donde puedo encontrar a Hiras?

- No estas mal encaminada, en la mañana llegaras a Lakar. En el palacio están muchos amigos que apoyan al Rey, entre ellos Hiras, su hermana la reina Oona, Inamin y sus 200 -los mejores guerreros del sur del Elam- también estará Dummu-Zi , ya que él es el rey que los ha congregado. No puedes perderte. Pero no te será fácil llegar hasta el.

- Me lo imagino. Si no te molesta, pienso dormir un rato, estoy cansada.

- Descansa, que Samas te guié en un sueño reparador.

Shenarian duerme ahora, yo velo su sueño. La veo y en sus sueños puedo ver que extraña su pueblo y a su gente, adivino su miedo ante lo que la espera y aun así continua. El amanecer me sorprende dormitando y a ella preparando su montura.

Me deja su vino y lo que queda de su queso. Me pide mi bendición para este día mientras besa mi mano. Sobre su montura y la luz del sol es mucho más hermosa Shenarian.

Se despide con una sonrisa y se quita el casco de cuero para recibir al sol.

Una lluvia de cabellos rojos baña su espalda.

De lejos solo puedo hacerle un gesto de adiós y rogar a Samas por ella.

FIN

Autor: Calibre X.

FANFIC: 2º Cuento publicado – Shenarian

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Los Caminos Eternos (Cuento por David Salerno, 2004)

Julio 4, 2008

(El siguiente es el cuento que El Tano Salerno ha presentado en el concurso de fanfic dentro del foro nippurdelagash en yahoo a finales del 2004. Relata un supuesto entierro de Nippur).

Los caminos eternos

La caravana avanza lentamente. Nuestra meta està cercana. No puedo evitar de pensar en el motivo que nos empuja a mì y mi hermano a ir a Lagash: nuestro padre ha muerto! Nuestro maravilloso padre! Y es inevitable que en estos

momentos tristes los recuerdos nos asalten sin que podamos evitarlo y.y.lo recuerdo cuando entrò por segunda vez en el reino de mi madre, desafiando como siempre todo y todos, para pedir ayuda en su guerra contra los

caballistas y me tuvo en brazos por pocos instantes, yo era un bebè entonces pero mi poder me permite recordarlo. Ahora soy una mujer y reina.

En las cercanìas de la ciudad nos detemos a beber y para hacer refrescar los caballos. El agua es dulce en mi garganta y todos beben de la fuente a la que mi padre le puso mi nombre, la fuente de Oona. Tu que me escuchas soy

Oona “la Ultima” y voy a Lagash a llevar el cuerpo de mi padre, Nippur, a su morada eterna. Hiras y yo hemos decidido que el mejor lugar para hacer descansar sus restos mortales es la que èl consideraba su ciudad-madre o su

ciudad-amante.

Todos decìan que jamàs morirìa pero ni siquiera para èl hubo excepciòn y cuando llegò su hora los portales negros se abrieron y tuvo que atravesarlos junto con su vieja companera, la muerte. Si, tu me escuchas la leyenda de Sumeria

ha muerto, ya nadie verà llegar por el camino a un tuerto vestido como un mendigo pero con una espada de rey .

Tantas veces ha venido a visitarme a mi reino brindàndome todo su amor, la mayor parte de ellas he tenido que abandonar mi ciudad subterrànea para evitar malhumores entre mis guerreras y poder disfrutar de su compania sin ser

molestados. Me ensenò a cabalgar, pelear y sobre todo a ser una justa soberana para mi pueblo. Y ahora èl ya no està, no escucharè mas su risa de trueno y no sentirè sus poderosos brazos abrazandome, que me protegieron de tantos

peligros, y sin embrago una pregunta me martilla las sienes “Quièn era en realidad Nippur de Lagash? Quièn era mi padre?”.

Mientras nos acercamos a la ciudad vemos una muchedumbre sin igual, parece que todas las razas se han dado cita en Lagash y muchìsimas personas han quedado afuera acampando cerca de las murallas, debido que la ciudad no

puede contenerlos. Distingo sumerios, egipcios, helenos, amazonas, hombres del desierto, reyes, guerreros, comerciantes, mendigos y con sorpresa hasta hititas, los grandes enemigos de mi padre.

Miro a mi hermano Hiras que cabalga a mi lado y noto que las primeras canas esclarecen sus cabellos color de fuego; y no por ser tan viejo, son las rastros del dolor. Cruzamos una de las inmensas puertas y nos sale al encuentro

el anciano rey Lamir quien nos ofrece su hospitalidad y nos lleva al palacio, no nos sonrie y no es por el momento de dolor, dudo que haya jamàs sonreido en su vida. Varios esclavos toman el cuerpo de nuestro padre y lo llevan

al templo para que lo preparen para la ceremonia.

Decido esperar el funeral para poner en acto mi plan, allì todos pensaràn a mi padre y seràn mas vulnerables a mi poder, podrè leer en sus mentes y almas, y podrè finalmente saber y conocer la respuesta.

La ceremonia inicia al anochecer y han colocado el cuerpo sobre una pira funeraria al estilo griego para despedir a los hèroes, y todos afirman que no ha habido ninguno que pudiera igualarlo. Mi hermano està a mi lado y sufre,

pero èl serà el ùltimo. Entonces empiezo a mirarme alrededor para poder elegir sobre quien concentrar mi poder y a un costado veo un anciano jorobado rodeado de toda su familia, hijos y nietos, es Hattusil y fue el mejor amigo de mi

padre. Excelente, empezarè por èl! Su mente se abre a mi sin esfuerzo pero su idioma es de acentos pesados y no hablo hitita desde hace mucho pero logro entenderlo: recuerda cuando se conocieron y pelearon hasta caer exhaustos y

como mi padre mirò su valor y no su joroba. Recuerda pero una vez que por miedo de perder a mi hermano con cobardìa padre insultò a èl, su esposa y su hijo muerto, que llevaba su nombre, pero al mismo tiempo recuerda al amigo que

muchas veces arriesgò su vida por la de èl sin pensarlo dos veces. Siento al coloso contraecho llorar y desgarrarse al interno pero su rostro inexpresivo no deja adivinar nada. Una frase resuena en su mente y le fue dicha por mi padre:

“Te saludo guerrero”.

Mi atenciòn se dirije ahora hacia el rey Lamir, èl que es el ejemplo de la precisiòn, la organizaciòn y el càlculo exacto, con alegrìa recuerda a mi padre cuando era rey y cada tanto tomaba un caballo de los establos reales y se largaba a

vagabundear por unos dias y èl tenìa que encargarse del reino en su ausencia. Increible, hace decenios que es patesi de Lagash y sin embrago cuando piensa en mi padre aùn hoy lo llama “mi rey”.

De repente noto entre las miles de personas un gigante con el cabello blanco a forma de cola de caballo, ancha nariz y apoyado sobre una gigante hacha de dos filos, es un hitita como Hattusil y su nombre es Arar. El recuerda cuando

por vanidad fue a matar a mi padre y se encontrò con un despojo de hombre, cobarde, quebrado y lloroso despuès de perder su ojo y tambièn como del miedo y las sombras mi padre tuvo la fuerza de volver a ser el grande guerrero

que cuentan las leyendas. El fue uno de los pocos testigos de la caìda y resurreciòn de mi padre. Asistiò a lo mejor y lo peor de èl.

Tambièn veo a Sargòn, el mas potente monarca de los dos rios, y leo en èl dos sentimientos contrastantes: uno es un dolor sin iguales por su amigo y otro es la envidia, el acadio envidia a mi padre porque nunca dejò de ser un poeta

o un sonador, ni siquiera bajo el peso de una corona y èl ha envejecido en su desmesurada ambiciòn.

Sigo recorriendo con los ojos y noto que un hombre sin cabellos y con ojos viejos como el tiempo mismo me sonrìe con tristeza, leo en su mente y quedo sorprendida al leer que es.inmortal?. Ja,ja,ja. no puedo evitar de reirme de

mi misma, de que me sorprendo yo? Soy la mujer de tres ojos! Padre me hablò de èl y se que estuvo tambièn en mi ciudad. Es Gilgamesh y su mente es la mas poderosa que haya jamàs encontrado y si quisiera èl podrìa no permitirme

entrar pero no opone resistencia y puedo ver al interno de èl: primero siento soledad, luego veo razas ya extinguidas y razas que deben aùn nacer y lugares increibles, y hasta creo ver la mano de Samàs, pero me concentro en lo que

busco y leo que èl viò a mi padre sea cuando era nino que adulto, vio gestarse en èl la comezòn por los caminos ganandose el mote de “el Errante” y su hombrìa de bien por la cual serìa conocido como “El incorruptible” y recuerda

tambièn cuando abandonò a mi padre ya anciano (de lo cuàl se arrepeinte porque poco tiempo despuès mi padre falleciò) porque como todo mortal estaba maravillado ante a su eterna juventud y lamenta haberlo llamado “viejo chocho”.

Ahora quien eleg.Aghhh!!!! Cuanto odio y rencor, me lastima, me duele, quien? Quien odia con tanta fuerza a mi padre? Exploro rostros y mentes y al fin lo encuentro, veo un mendigo sin piernas y con el rostro desfigurado. Me duele

pero debo saber porque odia de esa forma a mi padre, con esfuerzo leo en èl: no posee un nombre pero se hace (o hacìa) llamar El Buscador. Recuerdo la furia en mi padre cuando me hablaba de èl, un ser cruel y sin piedad como pocos,

tanta era la maldad de este hombre que en el corazòn de mi padre llegò a ser tan odiado casi como Luggal-Zaggizzi!

El Buscador no puede quitarse del alma el dìa de casi 15 annos atràs en el que se enfrentaron por ùltima vez con mi padre. El lo buscò para llevar a cabo su promesa de matarlo, se enfrentaron en una mina y padre provocò una avalancha

al interno, pensar que falleciò creyendo que su enemigo habìa muerto, en vez sobreviviò y los que lo encontraron tuvieron que amputarle las piernas y su rostro fue comido por las ratas que estaban en la mina. Lo abandono en su odio.

Ahora voy a intentar algo muy peligroso para mì y para todos los presentes, no olviden que soy considerada uno de los seres mas poderosos de las tierras conocidas: expando mi mente como nunca hice y miro en el interior de los

viejos soldados que recuerdan a su general bebiendo vino en las tabernas con ellos, comiendo y marchando codo a codo con ellos tragando el polvo de los caminos y lo recuerdan tambièn siempre el frente de sus tropas y nunca en

la retaguardia. Extiendo aùn mas mi poder (el dolor es insoportable): el pueblo entero recuerda a mi padre como uno mas de ellos, un rey vestido con harapos, un rey colocando ladrillos en la reconstrucciòn de la ciudad, un rey cavando

para encontrar agua, un rey que llorò por cada muerto en la guerra contra los caballistas, un rey que escuchaba a su pueblo. Los ancianos recuerdan la ùltima vez que lo vieron cuando abdicò la corona y sin mirarse detràs con tristeza

abandonò la ciudad para volver a ser el fantasma de los caminos y rey de los vagabundos.

Siento tambièn el odio de los ricos y sacerdotes corruptos de ayer y de hoy, a quienes les quitò el amparo y la impunidad del poder y de lo cuàl Lamir hizo una tradiciòn luchando siempre por los derechos del pueblo.

Ahora me insinùo en la mente de mi hermano y apenas lo hago èl se vuelve a mirarme y me abraza, èl sabe! Como no podrìa, èl tambièn es especial, èl tambièn tiene un poder, diferente del mìo pero con la capacidad de hablar y

comprender a los animales y las criaturas de la tierra. Es la herencia de nuestras madres, ambas reinas de amazonas; su madre Karien fue la mas grande reina de todos los tiempos y la mìa poseìa “el Signo”, con el poder de nuestros

ancestros, y sumenle la herencia de nuestro comùn padre, ese Nippur que es considerado “el rey de todos los guerreros”.Mi hermano rìe en su interior mientras recuerda las veces que hacìa enojar de propòsito a nuestro padre y a

pagar las consecuencias eran sus nalgas o sus orejas. Piensa al perìodo que tuvo que ser rey de Lagash creyendo que padre estaba muerto y enorme en èl es el deseo que tambièn esta vez la muerte de nuestro padre fuera una finciòn

y no la cruda y dura realidad. Le duele el perìodo que lo odiò porque padre habìa traicionado a su madre con la mia y nacì yo, me tuvo envidia y no quiso conocerme por mucho tiempo y sin embargo Hiras casi muriò salvando mi vida

cuando los dos me ayudaron a domar la rebeliòn de mis amazonas visto que yo era muy pequena, demostrando su amor hacia mì y nuestro padre. Recuerdo cuando se interpuso entre mi cuerpo y la lanza de Kendra, la rebelde, que lo

atravesò de lado a lado y yo por la furia hice surgir mi poder latente por primera vez y sin control hice estallar el cuerpo de mi enemiga. Mi poder a veces es una maldiciòn porque siento lo que sienten los que me rodean y sufrì en mì

todo el perìodo que tardò Hiras en curar, la angustia de mi padre y la mìa. Despuès de ese episodio nuestros corazones fueron uno solo y sé que ahora èl tomarà el lugar de mi padre y seràn sus brazos los que me protejeràn cuando

necesite conforto. Pero estoy desvariando y vuelvo a Hiras, siento una ferocidad en èl increible, no sòlo por que padre ha muerto sino en el modo que lo hizo y debo decir verdad a mi tambièn me duele. Su muerte parece una burla del

destino comparada con su irrequieta y loca vida.

Dime tu que escuchas èstas palabras, para tì como muriò Nippur de Lagash? Ya imagino tu respuesta, Nippur muriò en batalla espada en mano, muriò por defender un vilorrio de campesinos, fue envenenado o muerto a traiciòn por sus

enemigos, imaginaràs una muerte heròica y sin embargo no fue asì. Padre estaba muy anciano tanto que tuvo que abandonar los caminos e Hiras lo llevò a su palacio y cuando enfermò yo estuve todo el tiempo con ellos, incurante de

las tramas y traiciones que podrìan nacer en mi reino, querìa aprovechar todo el tiempo con mi familia. Fueron meses interminables en los que asistimos a la corrupciòn del cuerpo y la mente de nuestro padre. Muriò de viejo, de

horizontes inalcanzables y guerras sin fin, muriò por un cansancio centenario. Diosa madre porquè muriò en un lecho donde se orinaba encima como un bebè con esclavos que lo acudìan en todo momento?!?! Fue todo repentino y

desde que padre estaba sano, aunque sus manos ya temblaban, y jugaba todo el dìa con sus nietos (mis sobrinos): los pequenos Nippur e Inamin y la pequena Oona, de repente su salud decayò y dìa tras dìa su fìsico hiba empeorando

y sus mùsculos empezaron a desinflarse y su mente tomaba rumbos sin sentido como un potro desbocado. No hizo falta que Hiras me hiciera llamar. Percibì su dolor y el de mi padre y tomè mi caballo y partì hacia la ciudad capital del

reino de mi hermano. Mi padre se consumìa ante nuestros ojos tirado en lecho, èl que viviò siempre con la espalda recta, y sus piernas que lo llevaron atravèz de todos los paìses conocidos dejaron de moverse y murieron como un

preàmbulo de todo ese legendario cuerpo. Y un dìa ya no despertò de su sueno. Hiras y yo nos abrazamos con fuerza, despuès llegaron su esposa y los ninos, que se abrazaron a su abuelo que ya no jugarìa con ellos o les tallarìa

espadas de maderas a los varones o munecas a la que padre llamaba “mi princesa de oro”.

Hiras mandò mensajeros al rey Lamir para poder tener los funerales en la ciudad natal de nuestro padre y la repuesta fue inmediata y positiva, sin perder tiempo los sacerdotes lo prepararon y embalsamaron el cuerpo para resistir al viaje.

Volviendo al presente mi hermano y yo tomamos las antorchas y damos fuego a la pira. Se alza el canto de los sacerdotes, se oyen gritos y llantos por el amigo de todos desde el rey hasta el mendigo lloran y oran, soldados de

cualquier nacionalidad alzan sus armas para despedir al guerrero y al general y se oye el grito repetido al infinito por miles de gargantas y universal en todos los idiomas “Nippur!Nippur!”.

Miro el cuerpo envuelto por las llamas y aùn no tengo una respuesta, es mas, esta noche he descubierto tantas cosas que no sabìa de èl y he visto miles de reflejos de mi padre, como una imagen repetida en infinitos pozos de agua,

iguales pero diferentes: he visto un Nippur valiente y al mismo tiempo un Nippur cobarde, lo vi realista pero terriblemente sonador, duro pero justo, bromista y guerrero, mendigo y rey, borrachìn y charlatàn, lo he visto reir y llorar,

enfurecerse y ser sabio, en èl vi ecos de luz y sombras. Me pongo a pensar que no era la muerte que merecìa, pero me pregunto tambièn “Por què no merecìa morir asì?”. Todas èstas cosas me llevan a un ùnica respuesta, simple pero

inapelable: con todas sus virtudes y sus defectos era la escencia de la creaciòn divina, era simplemente carne y sangre, era UN HOMBRE. Ni mejor ni peor que otros, pero siempre y sòlo UN HOMBRE.

Un viento imprevisto se levanta y vuelan cenizas y brasas aùn encendidas que en contrasto con la oscuridad crean un espèctaculo hermoso e inesperado, y forman una figura y es la forma inconfundible de un camino y mi padre aùn

despuès de muerto se larga a vagabundear con su tùnica una y mil veces remendada, su morral con queso, pan y aceitunas, su capa rahida, espada a la cintura y la lanza sobre el hombro.

Y yo, Oona, hija de Nippur de Lagash, no puedo impedir que las làgrimas llenen mis ojos.

Tu que me escuchas sigue mi consejo: mira el camino y quizàs veas llegar un gigante tuerto de ancha sonrisa y con un botijo de vino en las manos, es èl,”el Errante” que nunca se cansarà de recorrer los eternos camino de la aventura.

Autor: El tano.

FANFIC: 1º Cuento publicado: Los caminos Eternos

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Ver Lo Prohibido (historieta por J. Pérez Perri, Dic 2005)

Julio 2, 2008

Nippur de Lagash y su entrañable amigo Ur-El recorrieron cientos, quizás miles de kilómetros a través de toda Sumeria. Un día, Nippur percibió que la amistad que lo unía con el gigante de Elam iba un poco más allá…